Luminosa Vida nació durante una etapa de cambios muy personal. En medio de la reconstrucción, su fundadora, Yill Wehrenberg, empezó a buscar pequeños rituales que pudieran devolver la paz a su hogar.
Encender una vela se convirtió en uno de esos rituales. Un momento de tranquilidad para desacelerar, reconectar y volver a sentirse en casa consigo misma.
Mientras exploraba el mercado de las velas, se encontraba con el mismo problema una y otra vez. Ingredientes poco transparentes. Fragancias que no parecían seguras. Productos que eran hermosos por fuera, pero que no se sentía cómoda quemando cerca de sus perros, Kobe y Kiwi.
Así que empezó a hacer las suyas propias.
Lo que comenzó como una práctica personal y de conexión con uno mismo se convirtió en algo que otros notaron y desearon. Los aromas se sentían diferentes. Más suaves, más limpios, más intencionados. Y de ese tranquilo ritual, nació Luminosa Vida.
El nombre refleja todo lo que representa la marca. Una vida luminosa. Una vida llena de calidez, presencia e intención.
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